La histórica casita inmobiliaria de Tucumán
  

    Boletín Inmobiliario          

 Los bancos sólo podrán recuperar la confianza de la gente a través de la propiedad; quizá propiciando círculos de ahorro.
En general soy de los que tienden a creer que todas las crisis cumplen un ciclo. La de Argentina no va a estar al margen de esto; por eso, a mediano plazo, me declaro optimista. Intuyo un horizonte más claro en el último trimestre de este año. Creo que hay fuerzas de la economía que son irresistibles y a pesar de la inseguridad jurídica, la incautación de los ahorros a la gente por parte del gobierno y de que no estoy de acuerdo con las medidas dispuestas por el equipo económico, hay cosas que tienen que empezar a cambiar.
Certificados: el día después
Luego del "veranito" que se vivió con los certificados, los precios que se fijaron son más que atractivos para quien posee la plata; y hay gente que la tiene. No porque sean adinerados, sino porque algunos vislumbraron el caos que se viviría en los bancos y decidieron retirar sus ahorros. Antes del corralito, la recesión azotaba al mercado inmobiliario y los precios estaban sobredimensionados, entonces muchos esperaban un momento más oportuno para comprar. Esa gente es la que hoy puede hacer operaciones oportunas.
Otro de los escenarios que dejó instalado el certificado es el de los alquileres. A saber: las operaciones que se concretaron con el dinero del corralito fueron una rareza para los inmobiliarios. No sólo por los trámites que había que hacer, sino porque los compradores eran totalmente diferentes a los que solemos tratar. Estos compradores miraban dos departamentos y se decidían por uno u otro sin demasiados fundamentos. Es que, en general, no pensaban habitarlo sino alquilarlo. Esta situación ha hecho que estas propiedades engrosen la oferta de alquileres; quizá esto se compense con la demanda, porque la realidad es que debido a la falta de crédito mucha gente no tendrá más opción que alquilar. Claro que para los propietarios todavía quedan muchas cosas por resolver, ya que con la imposibilidad de indexar los contratos no sé cuántos están dispuestos a alquilar sin saber qué valor tendrá ese contrato en un par de meses.
Las operaciones con certificados nos demostraron, una vez más, que lo que no cambia es el valor que tiene la propiedad para la sociedad argentina; es más, creo que se generó una confianza aún mayor. Los lugares en los que la gente depositaba su confianza se fueron agotando, con los bancos a la cabeza, y nuevamente las propiedades demostraron ser un refugio fenomenal para quienes se sienten defraudados. De hecho a veces pienso que los bancos sólo podrán recuperar la confianza de la gente a través de la propiedad; quizá propiciando círculos de ahorro.
Esta crisis llega luego de cuatro años de retracción en las ventas y en la demanda. Sumado a esto, la inactividad absoluta en los primeros meses de este año convirtieron al mercado en una olla a presión, por la cantidad de gente que tiene sus necesidades insatisfechas. A pesar de la crisis la gente se sigue casando, divorciando, deja la casa de los padres, busca vivir en una casa más chica o más grande; hay muchas razones por las que mudarse. Lo que digo es que no siempre está ligado a una decisión económica. Creo que cuando apenas estén dadas las condiciones, el mercado va evolucionar. Y para atender a esa gente hay que estar preparado profesionalmente. Como inmobiliarios nuestro desafío es hacerlo bien
Por DANIEL SALAYA  

                          

                   Boletín Inmobiliario online - gustavomainardi.com.ar - Fuente : Bol. inmobiliario, Bs. As.                                        VOLVER A TITULARES